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José ferney cruz torres
1. el mensaje que el …
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José
José ferney cruz torres
1. el mensaje que el museo nacional nos muestra es que nosotros como colombianos vemos la historia desde otra perspectiva por que eso es lo que a nosotros nos enseñaron en los colegios como por ejemplo lo que nos decía el profesor por que en mas importante el grito de independencia y no la batalla de Boyacá sabiendo que los criollos fueron los que lucharon para que este país fuera lo que es hoy día
2. si refleja el pasado y si me siento identificado con ese pasado, el por que, por que nosotros como colombianos tenemos tradiciones, cultura e historia y eso es lo que hace que tengamos una identidad propia que ningún otro extranjero podrá sentir como nosotros que somos la parte viva de ese pasado y de esa historia
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Universidad colegio mayor
Taller de cundinamarca patrimonio
José ferney cruz torres …
Universidad colegio mayor
Taller de cundinamarca patrimonio
José ferney cruz torres
1. el mensaje que el museo nacional nos muestra es que nosotros como colombianos vemos la historia desde otra perspectiva por que eso es lo que a nosotros nos enseñaron en los colegios como por ejemplo lo que nos decía el profesor por que en mas importante el grito de independencia y no la batalla de Boyacá sabiendo que los criollos fueron los que lucharon para que este país fuera lo que es hoy día
2. si refleja el pasado y si me siento identificado con ese pasado, el por que, por que nosotros como colombianos tenemos tradiciones, cultura e historia y eso es lo que hace que tengamos una identidad propia que ningún otro extranjero podrá sentir como nosotros que somos la parte viva de ese pasado y de esa historia
3. si es un atractivo turístico el museo nacional por que mantiene la historia viva y a muchos turistas colombianos y extranjeros les enseña como ha sido nuestra historia atreves de las pinturas la arquitectura los muebles y todos los objetos que en este sitio encontramos
4. es obvio que si, como lo interprete en mi ensayo la historia y la tradición se unen y surge lo que nosotros llamamos patrimonio, es claro afirmar que todos vemos la historia y las tradiciones de diferentes maneras y cuando estudiamos todos estos hechos le damos un significado distinto de lo que es el patrimonio.
Toda esta exposición si hace parte de nosotros por que como colombianos debemos sentirnos identificados con nuestra historia y tradiciones
Bogota 03/07/2010
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de turismo
Grupo
Grupo lll A
Nombre:
Nombre: José ferney cruz torres
Las culturas y tradiciones se unen en el patrimonio
Este escrito pretende realizar una reflexión crítica sobre lo que tradicionalmente nos han enseñado sobre qué es cultura, tradición y patrimonio y cómo estas concepciones permean el imaginario colectivo, estableciendo en ocasiones canones falsos y superficiales sobre lo que realmente debería ser tradición y patrimonio como eje articulador de nuestra cultura e identidad como ciudadanos y como colombianos, productos del mestizaje cultural de el nativo americano (indígena), del negro africano y del español; educados bajo sofismas europeos y norteamericanos dados por el fenómeno de la mundialización y globalización, que en ocasiones niegan nuestras raíces y costumbres culturales e históricas, negando o aniquilando parte fundamental de nuestra identidad y diferencia en relación con otros grupos humanos. De ahí que me nos preguntemos ¿qué es lo que hace que una cosa, hecho, acontecimiento, alimento, bebida, rito y costumbre deje de ser lo que es y se convierta en patrimonio cultural con el cual nos debamos sentir identificados?
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De esta manera, el patrimonio como producto de la herencia cultural deja de ser simplemente como aquello a lo que comúnmente hacemos referencia de una cosa o hecho pasado y al que recurrimos para poder medianamente acercarnos a un pasado feliz, triste o heroico de nuestra nación y empezamos a sentir la necesidad de recrear y reconstruir esa herencia social, económica, política, religiosa y cultural que se encuentra aprisionada en viejos textos de historia, pinturas irreconocibles, muebles, edificaciones arquitectónicas que con el tiempo se han tornado simples museos, donde al parecer a través de capsulas del tiempo podemos acercarnos efímeramente a todo aquello que ha permitido que a lo largo del tiempo Colombia sea lo que es y sus ciudadanos personas con memoria pero sin conciencia crítica sean lo que son. De esta manera como diría Julián Osorio (…) “el patrimonio va más allá de las definiciones de clase, por tanto es necesario incluir al conjunto de la sociedad, como creador de patrimonio; lo anterior se da por un proceso voluntario de toma de conciencia colectiva” (2007, p.190).
Es así como los ciudadanos son los que de acuerdo con sus costumbres, tradiciones y motivaciones le dan el sentido de patrimonio tangible e intangible, a las diversas cosas con las que interactúan en su vida cotidiana, pasando de la gran construcción arquitectónica, hasta la preparación de un plato de comida, una celebración, un rito, la filiación con grupos ambientalistas, políticos, sindicales, sociales de minorías étnicas, raciales y sexuales o la simple interacción dialógica con individuos de la misma o de otras idiosincrasias; permitiéndose de esta manera la divulgación, conocimiento y valoración de otras formas y sistemas de vida, que con el devenir del tiempo permiten un mejor reconocimiento de la pluralidad de pensamiento que existen en nuestra sociedad.
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que pasar.
Debemos concentrarnos ahora en las historias ocultas, subrepticias, la de las minorías que ya no son minorías sino mayorías, esas historias que posiblemente en los colegios, universidades y museos no conozcan o no quieran enseñar, debido a los intereses particulares y egoístas de unos pocos que no se quieren salir de su percepción y concepción retrograda sobre nuestra identidad, tradición y cultura.
La noción de tradición reenvía primero a la idea de una posición y de un movimiento en el tiempo. La tradición será un hecho de permanencia del pasado en el presente, una supervivencia de la obra, el legado todavía vivo de una época ya globalmente cumplida. Será cualquier cosa vieja que se supone conservada, al menos relativamente inmodificada, y que, por ciertas razones y según ciertas modalidades, será objeto de una transferencia en un contexto nuevo. La tradición será lo antiguo precisando en lo nuevo. (Lenclud, 1987: 2 -3).
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Programa de turismo
Grupo lll …
Universidad colegio mayor de cundinamarca
Bogota 03/07/2010
Programa de turismo
Grupo lll A
Nombre: José ferney cruz torres
Las culturas y tradiciones se unen en el patrimonio
Este escrito pretende realizar una reflexión crítica sobre lo que tradicionalmente nos han enseñado sobre qué es cultura, tradición y patrimonio y cómo estas concepciones permean el imaginario colectivo, estableciendo en ocasiones canones falsos y superficiales sobre lo que realmente debería ser tradición y patrimonio como eje articulador de nuestra cultura e identidad como ciudadanos y como colombianos, productos del mestizaje cultural de el nativo americano (indígena), del negro africano y del español; educados bajo sofismas europeos y norteamericanos dados por el fenómeno de la mundialización y globalización, que en ocasiones niegan nuestras raíces y costumbres culturales e históricas, negando o aniquilando parte fundamental de nuestra identidad y diferencia en relación con otros grupos humanos. De ahí que me nos preguntemos ¿qué es lo que hace que una cosa, hecho, acontecimiento, alimento, bebida, rito y costumbre deje de ser lo que es y se convierta en patrimonio cultural con el cual nos debamos sentir identificados?
Como sabemos los estudios etnográficos y análisis que se han hecho sobre la sociedad, la cultura y la tradición en nuestro país son relativamente nuevos y obedecen de alguna manera a la necesidad de los individuos de conocer su origen, su pasado histórico y poder de una manera un poco utópica poder construir un mejor futuro. “No se trata plantar el presente sobre el pasado, sino de encontrar en este un bosquejo de soluciones que creemos justas hoy día, no porque hayan sido pensadas ayer sino porque las pensamos ahora” (Lenclud,1987: 9). Como respuesta a estas necesidades en las últimas décadas los estudiantes de humanidades han pretendido en sus investigaciones académicas, realizar estudios profundos sobre las raíces históricas de nuestra cultura; sin embargo, se han encontrado con la dificultad de no poder amalgamar bajo un solo concepto dichas tradiciones ya que en nuestras sociedades cada vez más complejas no se puede hablar de cultura en un sentido universal e inequívoco, sino que por el contrario debemos hablar en términos plurales de culturas y tradiciones; ya que cada una de estas aporta aspectos significativos y únicos a nuestra identidad y diferencia, hibridándose la llamada “tradición cultural” con los fenómenos sociales y culturales modernos contemporáneos.
De esta manera, el patrimonio como producto de la herencia cultural deja de ser simplemente como aquello a lo que comúnmente hacemos referencia de una cosa o hecho pasado y al que recurrimos para poder medianamente acercarnos a un pasado feliz, triste o heroico de nuestra nación y empezamos a sentir la necesidad de recrear y reconstruir esa herencia social, económica, política, religiosa y cultural que se encuentra aprisionada en viejos textos de historia, pinturas irreconocibles, muebles, edificaciones arquitectónicas que con el tiempo se han tornado simples museos, donde al parecer a través de capsulas del tiempo podemos acercarnos efímeramente a todo aquello que ha permitido que a lo largo del tiempo Colombia sea lo que es y sus ciudadanos personas con memoria pero sin conciencia crítica sean lo que son. De esta manera como diría Julián Osorio (…) “el patrimonio va más allá de las definiciones de clase, por tanto es necesario incluir al conjunto de la sociedad, como creador de patrimonio; lo anterior se da por un proceso voluntario de toma de conciencia colectiva” (2007, p.190).
Es así como los ciudadanos son los que de acuerdo con sus costumbres, tradiciones y motivaciones le dan el sentido de patrimonio tangible e intangible, a las diversas cosas con las que interactúan en su vida cotidiana, pasando de la gran construcción arquitectónica, hasta la preparación de un plato de comida, una celebración, un rito, la filiación con grupos ambientalistas, políticos, sindicales, sociales de minorías étnicas, raciales y sexuales o la simple interacción dialógica con individuos de la misma o de otras idiosincrasias; permitiéndose de esta manera la divulgación, conocimiento y valoración de otras formas y sistemas de vida, que con el devenir del tiempo permiten un mejor reconocimiento de la pluralidad de pensamiento que existen en nuestra sociedad.
Ahora bien, el papel que ha de desempeñar la historia, y más específicamente la historia colombiana no es solo la de narrar grandes hazañas históricas como las luchas emancipadoras de nuestros indígenas tras la irracional conquista española, los movimientos de reivindicación social como la de los Comuneros en 1781, las de los próceres de la independencia con la lectura y traducción de las obras y principios de la ilustración europea, las campañas de independencia, la formación y consolidación de la república, los años y tragedias de la Violencia bipartidista y la exclusión política, económica y social por la que hemos tenido que pasar.
Debemos concentrarnos ahora en las historias ocultas, subrepticias, la de las minorías que ya no son minorías sino mayorías, esas historias que posiblemente en los colegios, universidades y museos no conozcan o no quieran enseñar, debido a los intereses particulares y egoístas de unos pocos que no se quieren salir de su percepción y concepción retrograda sobre nuestra identidad, tradición y cultura.
La noción de tradición reenvía primero a la idea de una posición y de un movimiento en el tiempo. La tradición será un hecho de permanencia del pasado en el presente, una supervivencia de la obra, el legado todavía vivo de una época ya globalmente cumplida. Será cualquier cosa vieja que se supone conservada, al menos relativamente inmodificada, y que, por ciertas razones y según ciertas modalidades, será objeto de una transferencia en un contexto nuevo. La tradición será lo antiguo precisando en lo nuevo. (Lenclud, 1987: 2 -3).
De esta manera, esas historias, saberes y tradiciones que hay en estos grupos minoritarios con el pasar del tiempo se convertirán en un referente del patrimonio local, regional y nacional. No tanto por la necesidad de reconocimiento, sino que a fuerza de las prácticas culturales y sociales de estos grupos y su interacción con otros grupos y comunidades en su diario vivir, le darán un valor agregado que quizás con el tiempo se transformen en patrimonio intangible de la sociedad colombiana. Que no pretenderá hacer que estos permanezcan inmutables sino que cada día adquieran diferentes significados y sentidos de acuerdo con el sentido de pertenencia que la comunidad vaya adquiriendo.
De tal forma, las tradiciones culturales, orales y escritas de la gente del común debido a su permanencia y sentido en el tiempo, a través de la práctica consciente (racional) o por imitación irán creando patrimonio. Posiblemente no aceptado por todos, pero que no niega su existencia y conocimiento. “
En si podemos afirmar que el patrimonio se construye y forja a través de las interrelaciones entre la cultura, la tradición y la historia, entendida esta no como líneas inmodificables del tiempo, sino como una historia que se construye, reinventa y resignifica diariamente según las necesidades de los individuos y comunidades humanas que a diario repiten el acervo cultural que generaciones anteriores les han dejado y que ellas asimilan y modifican para las generaciones venideras, como un legado de herencia.